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sábado, 5 de enero de 2013

Bocaditos de patata y cebolla (receta vegetariana)

Este es un aperitivo fácil, fácil y que os prometo que es muy resultón. Pese a la casi ausencia de huevo en boca sabe a una deliciosa tortilla de patatas y cebolla. La receta en esencia es la que voy a poner pero hice variaciones que hacen que aún resulten más deliciosas, eso si, dejan de ser vegetarianas: ponerles en el centro un poquito de chorizo (un corazón de chorizo en medio de la bola....¡queda deliciosa!) pero también puedes poner pimiento asado o cualquier otra cosa para darles más sabor o simplemente para hacerlas variadas.
Pero vamos a la receta básica.

Ingredientes:

3 patatas grandes
3 cebollas grandes
2  huevos
aceite de oliva, sal, pimienta, cebollino, harina y pan rallado.

Lo primero pelar y cortar la cebolla en trozos bien pequeños y las patatas pelarlas y cortarlas bien finas (ayúdate con un pelador de patatas para que te salgan muy finas, transparentes).
Pon al fuego una buena sartén profunda con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté caliente añade la patata y la cebolla cortada. Ponle sal y pimienta y deja que se haga lentamente. Mueve constantemente para que la patata se rompa y se vaya formando una pasta.  No tengas prisa, deja que se haga lentamente.
Una vez esté casi hecha, añade cebollino cortado en trocitos pequeños.
Ponlo en una fuente y deja que se enfríe. Puedes hacerlo de un día para otro y reservala en la nevera.
Preparate varias fuentes: una con harina, otra con dos huevos batidos y una tercera con pan rallado en abundancia. Si  vas a ponerles un corazón de chorizo, morcilla, pimiento asado, queso o lo que se te ocurra, prepara un plato con trocitos pequeños para que no tengas que entretenerte en cortar. Pon también una fuente limpia donde irán las bolas preparadas.
Y comenzamos: haz bolas de unos 3/4 centímetros y déjalas caer sobre la harina. Una vez bien enharinadas y quitada la harina que le sobra, ponlas en el huevo y rebózalas bien. Por último a la fuente del pan rallada. Rebózalas bien y ponlas en la fuente limpia. También puedes llegar hasta aquí y dejarlas durante unas horas hasta la hora de freirlas. Así vas adelantando trabajo en el caso que te decidas por hacerlas.
Puedes hacerlas todas para luego ir friéndolas en tandas (así te pringas las manos de una vez y luego a freír tranquilamente). 
Fríelas en abundante aceite caliente y doralas bien por todas partes. Déjalas sobre papel absorvente para que no queden con excesivo aceite. Y ¡ya las tienes! Puedes servirlas calientes o templadas y puedes servirlas con alguna salsa: ajo aceite, salsa española, un buen tomate frito o lo que se te ocurra.

Coste: barato
Tiempo: un par de horas
Dificultad: mmm una poquita para formar las bolas

¡Bon profit!

lunes, 20 de febrero de 2012

Un regalo

Mi amigo Antonio Capellán (de Jamones Capellán) supo de mi afición a las buenas morcillas este verano cuando, desvirtualizándonos, nos conocimos en Haro. Ese día estuvimos hablando (y comiendo) sobre morcillas. En esa zona se hacen unas estupendas.
De aquella conversación y de su amabilidad, recibí un paquete con diferentes productos de la zona. Este post es un adelanto de algunos de los productos que he probado.
Relleno: embutido tradicional del norte de Navarra. Elaborado con arroz, tocino, huevos, perejil y azafrán. Siguiendo sus consejos de cómo elaborar cada producto (este no lo conocía), lo rebané e hice a la plancha. Su sabor es suave, a cerdo pero suave, muy suave.
Morcilla de Hormilla: bien especiada y suave.
Morcilla de Santo Domingo de la Calzada: esta me enamoró. Picante pero equilibrada. Una rica morcilla de arroz.
Morcilla de Navarra: me aconsejó que la hirviera en caldo (la dejara hervir unos pocos minutos. Le aportaría sabor al caldo y haría que la morcilla estuviera mucho mejor). Así lo hice en un caldo para sopa de pan (pondré la receta en breve) y luego rebanada y a la plancha a fuego suave. Esta es una morcilla deliciosa, muy fina. La compartí con mi familia y les encantó a todos.
Chorizos caseros: impresionantes chorizos. También me aconsejó (padres mayores, colesterol...) que los partiera por la mitad y los hiciera al microondas (si, poco ortodoxo). Así se queda mucha de la grasa en la fuente donde se han hecho. Sólo resta pescarlos y ponerlos en otra fuente. Nos gustaron mucho (vamos que disfrutamos como cochinos).
Esto lo acompañamos con unos pimientos que suelo hacerles que también, para que no contengan tanta grasa, los hago con muy poco aceite. Al principio los tapo para que casi se cuezan y luego los dejo destapados para que se evapore el agua. Quedan tiernos, suaves y muy digestivos.
Jamón: tierno y sabroso. Antonio ¡qué buenos jamones tienes!
Tarro de pimientos asados caseros: estos los tengo que hacer como esgarrat.
Chorizo seco: aún no lo he empezado pero anticipo que es picante (¡cómo me conoces!).
Ah! y un vino de Rioja pero blanco llamado Florencius del 2009 que aún duerme en mi cava. 
Vamos que de el cerdo, hasta los andares me gustan.
Muchas gracias por el regalo.

domingo, 24 de enero de 2010

Lentejas de mamá

Cuando mi madre hacía lentejas en casa había fiesta. Invité amig@s, compañer@s de clase, porque las lentejas de mi casa eran famosas entre mi gente. Con el tiempo y la 'fobia' a las grasas se han ido modificando pero hoy estoy con deseos de volver a notar el sabor de aquellas lentejas. Así que...¡a por ellas!
Ingredientes:

400gr de lentejas pardinas
1 buen chorizo
1 buena morcilla
un buen taco de panceta bien magra
unos 200gr de magro de cerdo (también se pueden poner costillas y mucho mejor si pones oreja y careta de cerdo)
una cebolla
dos dientes de ajo
3 hojas de laurel
un boniato troceado (lo normal es poner patata pero...no me agrada demasiado)
sal, pimentón y cominos molidos

Pelar y cortar en juliana la cebolla. Ponerla en el fondo de una cazuela honda. Poner el chorizo, la morcilla, la panceta, el magro troceado, las lentejas, los ajos, las hojas de laurel
y el boniato troceado rompiendo (y no cortando) en trocitos pequeños (para que espese el caldo). Salar, poner una cucharadita de pimentón dulce y cominos molidos.
Cubrir con agua filtrada hasta que cubra por completo y unos dos dedos más todo el contenido de la cazuela.
Dejar a fuego lento. Cuando comience a hervir, desespumar para quitarle esa espuma que tanto afea los guisos. Dejar a fuego lento durante una hora y media. De vez en cuando quita la espuma y el exceso de grasa.
De un día para otro están, para mi gusto, mucho más buenas, más reposadas.

Coste: barato
Tiempo: unas dos horas
Dificultad: ¿piensas que tiene alguna?

¡Bon profit!